
Aquel pequeño lugar en el mundo era desconocido por el resto de los habitantes de globo. Incluso los más reconocidos cartógrafos pasaban de alto en sus estudios, a esta porción de tierra ubicada en los confines más inhóspitos del planeta.
Esperanza la llamaron. Aquella pequeña tajada de tierra debía ser sinónimo de eso que su nombre promulgaba. Esa tierra sedienta de oportunidades vio su esplendor en el verano de 1930, cuando, con promesas de prosperidad, se instalo en su regazo El Gran Ingenio Azucarero propiedad del grupo Patria.
“Esperanza hace Patria” rezaba el gran cartel, que ubicado en la entrada al pueblo, recibía a toda persona que pasaba por ahí de manera accidental, tratando de buscar la salida hacia la civilización más próxima.
Esperanza se buscaba. Grandes grupos de personas apostaron sus últimas fichas de ilusiones en este lugar. El grupo Patria ofrecía grandes oportunidades de trabajo y un mejoramiento progresivo en la calidad de vida.
Esperanza se creó gracias a la esperanza. El pueblo había sido parido a fuerza de necesidad. Absolutamente nadie hubiese pensado vivir en Esperanza jamás. La falta de agua potable, luz eléctrica y gas natural hacían de este lugar un paraíso inhabitable.
Esperanza debía haber sido elegido por el creador para ser un lugar en que pudieran coexistir todas las especies de seres vivos y seres inertes sobre la tierra, excepto los seres humanos. Grandes masas de agua circulaban por sus ríos caudalosos, multitud de bandada de aves de múltiples especies hacían de Esperanza su refugio, bichos, alimañas y plantas convivin allí. Criaturas de gran jerarquía en el reino animal, como leopardos o gatos monteses hacían de este lugar su territorio, imponiendo su estirpe de reyes del lugar.
Todo aquel perfecto equilibrio se derrumbo una tarde de marzo del 1930, cuando el prestigioso grupo Patria comenzó con la construcción del ingenio. Comenzaron con el desmonte de la tierra en la que arrasaron con gran parte del bosque. Toneladas de hormigón y hierros fueron volcadas sobre aquella tierra y poco a poco aquello que era refugio de la vida animal, dejo de serlo para dar vidas a grandes ruedas mecánicas productoras de azúcar.
Poco a poco Esperanza su fue poblando de humanos. Todos ellos trabajadores del dulce azúcar propiedad del grupo Patria.
Así Esperanza se fue poblando. Convirtiéndose día a día en un pueblo habitado por todos los trabajadores del Ingenio que habían recaído en aquel lugar en busca de un futuro prospero para ellos y sus hijos, cargando en sus alforjas aquellos que en común todos buscaban, la esperanza.

1 comentario:
Que mas te puedo decir... soy tu fans numero uno.
Te amo
La Sil
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